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En septiembre de 2025, CDC Biodiversité y la consultora I Care publicaron un documento marco para un Protocolo de evaluación del estado de los ecosistemas. Este documento busca establecer un lenguaje común entre la ciencia ecológica, la información no financiera y la contabilidad de impacto.
Una necesidad identificada por los actores económicos
Los marcos TNFD, CSRD, SBTN y Align exigen cada vez más indicadores de biodiversidad. Sin embargo, ninguno describe aún cómo evaluar la calidad ecológica de un territorio o un sitio de explotación. Este protocolo aborda esta deficiencia: define las normas de medición, referencia y monitoreo que vinculan las presiones ejercidas por las empresas con el estado real de los ecosistemas.
Los cuatro niveles de contabilidad ecológica
El documento describe cuatro niveles complementarios de evaluación:
- Presiones: emisiones, contaminación, cambio de uso del suelo.
- Impactos: efectos medidos sobre la estructura y el funcionamiento de los entornos.
- Estado: calidad ecológica observada, con base en indicadores bióticos y abióticos.
- Respuestas: acciones para reducir, restaurar o compensar, monitoreadas en el tiempo.
Este enfoque vincula directamente las palancas de acción con la trayectoria ecológica de las empresas, en línea con el Objetivo A del Marco Mundial para la Diversidad Biológica (Kunming-Montreal).
Un marco neutral y adaptable
El protocolo es independiente de la herramienta: no prioriza ningún método en particular, sino que establece principios de comparabilidad entre herramientas. Esta neutralidad permite su integración con marcos ya operativos, como Effinature o el Índice de Desempeño de la Biodiversidad (BPS), que se basan en el concepto del estado medido de los entornos.
Alcance estratégico
Al incorporar los conceptos de duración del impacto, equivalencia ecológica y especificidad local, este protocolo establece un verdadero estándar internacional para la contabilidad de ecosistemas, complementario a la contabilidad del carbono. Proporciona una base común para que los actores financieros, industriales y públicos monitoreen sus compromisos ambientales.
Posición de IRICE
Esta iniciativa confirma la creciente importancia de la evaluación de impacto ambiental. Refuerza la relevancia de los sistemas de certificación independientes basados en la medición del estado ambiental, fundamentales para los estándares desarrollados por el IRICE.
Y, sin embargo, aquí es donde todo gira: la credibilidad de los compromisos en materia de biodiversidad pronto dependerá de sus implicaciones contables. La pregunta sigue siendo: ¿cómo se alineará este futuro protocolo con los estándares ya probados en la práctica?
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